Questra

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El cartel del cortometraje corrió a cargo de José Herrera Venditti.

Han pasado 10 años desde que se rodó Questra en aquel caluroso verano de 2012 en Salamanca, Castilla y León. La verdad es que el cortometraje de aproximadamente 11 minutos de duración, estaba previsto que se rodará en El Bierzo, pero fue mucho más barato hacerlo en las tierras charras.

El presupuesto de aproximadamente 400 Euros, consiguió que «todo» estuviera previsto para hacer un rodaje en 48 horas, con un calor abrasador, en la finca Encintas, muy cercana a la localidad de Ciudad Rodrigo. Todo ello gracias a la inestimable ayuda de Juanjo Rodríguez y por supuesto, a toda su familia. Los protagonistas, primos carnales de Juanjo son; Ángel, el mayor, que ahora es un referente de la música Trap en Castilla y León, Andrés y Antonio, los 3 son hermanos, y un amigo de la familia que sería el cuarto integrante de la pandilla, Alberto.

Ángel, Andrés, Antonio y Alberto.

La mayor parte del presupuesto se fue contratando a Pedro Paisal, en realidad no cobraría ni un duro, pero había que darle magdalenas con leche desnatada, una televisión con los juegos olímpicos y traerlo desde Barcelona. Me acuerdo que cuando vino a la finca flipaba con la meseta castellana. Pedro fue muy buen actor, imponía respeto a los niños y en realidad hacía un papel muy importante en la historia, sinceramente era mi abuelo en la historia, un hombre rudo, de campo, una persona que valora la cultura del esfuerzo y que no se anda con «chuminadas».

Pedro Paisal.

Questra narra la historia de un grupo de niños que se aburre y juegan juntos en ese verano tórrido del mundial de 1994 de Estados Unidos, efectivamente ese mundial en que le partieron la nariz a Luis Enrique y que Baggio tiró a la grada ese penalti haciendo vencedora a la selección brasileña. Questra es el nombre del balón de ese mundial y el título de este cortometraje.

El corto está basado en una historia real que le ocurrió a Marco Rodero Prada, un amigo de toda la vida que se encontró un muerto en un canal cerca de Dehesas en El Bierzo. Lo que más me atrajo de esta historia fue el hecho de que el grupo de amigos tratase el cadáver como un tesoro, un saco de monedas de oro, un secreto que se llevarían a la tumba… Realmente el miedo real era a su madre, a que descubriese que habían estado jugando en «espacios prohibidos» y que por ende, sacará la zapatilla para pegársela en el culo o en la cara a quien se pusiera por delante.

Questra nos traslada a esa inocencia donde todavía no sabemos lo que es la muerte ni lo que significa, donde la seguridad reside en llegar a casa en una tarde de tormenta de verano y tu madre después de pegarte una colleja y «sacar bilis por la boca» te tiene preparado una merienda con sándwiches de nocilla.

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