Hoy tenemos con nosotros a Low Segura, directora y guionista de «Yo sí te creo», un cortometraje que, en apenas cuatro minutos, demuestra que a veces no hace falta una larga duración para contar una historia capaz de quedarse en la memoria del espectador.
A través del suspense, la tensión y una atmósfera marcada por la incertidumbre, la película nos introduce en una realidad compleja y dolorosa: las consecuencias de la violencia de género, las heridas invisibles del trauma y el impacto que estas experiencias pueden tener en la salud mental.

«Yo sí te creo» llega en un momento especialmente importante dentro de su recorrido. El cortometraje acaba de recibir el Primer Premio del Festival Internacional Centelles En Curt (FICC) y continúa ahora su trayectoria en el Atlàntida Film Fest, donde además podrá disfrutarse a través de Filmin.
En este recorrido por festivales, The Second Films está al frente de la distribución del cortometraje, acompañando su llegada a nuevos públicos y facilitando que una historia como «Yo sí te creo» pueda seguir encontrando espacios donde ser vista y escuchada.
Hoy hablaremos con Low sobre el origen de esta historia, las decisiones creativas que dieron forma al cortometraje, el proceso de rodaje, el trabajo junto al equipo y el mensaje que se encuentra detrás de una obra que ya está dejando huella en su trayectoria. Low, muchas gracias por acompañarnos. Enhorabuena por el reconocimiento que está recibiendo «Yo sí te creo» y bienvenida.
Low. Muchas gracias Alberto, y sobre todo muchas gracias por toda la ayuda que The Second Films me está brindando, ya que que mi corto esté recorriendo el mundo es un sueño y es gracias a vosotros.
Acabáis de ganar el Primer Premio en Centelles En Curt. ¿Qué ha significado este reconocimiento para ti, siendo además tu debut como directora?
Low. Sinceramente fue una sorpresa increíble. Para mí fue como ese choque con la realidad de “tu corto se está viendo, y está gustando”. Algo de lo que todavía no era muy consciente. Y ganar este premio significó muchísimo para mí, porque era la prueba de que hemos hecho algo bueno. De hecho, la directora del festival me mandó unos mensajes preciosos diciendo que le había emocionado mucho, y para mí, ese es el verdadero premio: llegar a las personas y emocionarlas. Al final, el corto lo hice para eso. Y si encima gana algún premio, pues maravilloso y muy agradecida.
Ahora el corto llega al Atlàntida Film Fest y a Filmin. ¿Qué esperas que encuentre el público cuando vea «Yo sí te creo» desde casa?
Low. Me encantaría decir que nadie se sentirá identificado, pero por desgracia, sé que muchas personas verán un reflejo de su propio sufrimiento. Por esto, lo que espero es que cuando estas personas lo vean, sientan que no están solas y se animen a pedir ayuda y a no quedarse calladas, ya que si se comunican, siempre habrá alguien que las crea. Ojalá que este corto sirva como mensaje y como abrazo para todas ellas.
¿Por qué Yo si te creo ?
Low. Cuando escribí este corto, era simplemente una secuencia de terror fantasmal que se me había ocurrido y me parecía interesante. Pero, cuando decidí que lo iba a rodar, le di muchas vueltas a por qué había escrito una escena así, y por qué me removía tanto, para ver si realmente había algo más profundo detrás. Y, haciendo introspección, entendí que esa escena escondía mucho dolor almacenado dentro de mí y que necesitaba sacar y liberarlo. Y para mí, ha sido un proceso muy doloroso pero muy bonito. Me parece precioso haber podido aprovechar el sufrimiento de mi vida para hacer algo artístico, visualmente bonito y que creo que puede ayudar a mucha gente. “Yo sí te creo” nació precisamente desde la semilla del miedo a que no crean lo que estás sintiendo, y tuve la necesidad de demostrar que lo que uno siente a causa del dolor, o en un ataque de ansiedad, o por culpa de los pensamientos intrusivos o los traumas, aunque sea difícil de darle explicación, para la persona que lo sufre es MUY real. Y de aquí, mi mensaje a todas las personas que no saben cómo explicarlo y se sienten frustradas, solas y desoladas: Yo sí te creo porque, además, lo he vivido y lo he sentido. Y sé que es horrible.
El corto habla de creer a las víctimas, pero también obliga al espectador a cuestionar constantemente lo que está viendo. ¿Era esa contradicción una forma de hacer que el público experimentara en primera persona la misma duda que tantas víctimas encuentran cuándo cuentan su historia?
Low. Exactamente! Mi intención con el plano final, junto con la música un poco siniestra de los créditos (que la compuso mi amigo Marc Servera, al que le agradezco enormemente), es que el espectador se sienta como se siente una víctima: desorientada, sin saber qué ha pasado, ni si lo que ha pasado es verdad o no, pero a la vez, acaba de vivir algo muy intenso y eso es innegable. Me gusta que el corto sea de libre interpretación y tenga un final abierto, porque esto hace que cada persona que, por desgracia, haya sufrido algún episodio de violencia o de ataque de ansiedad, pueda adaptarlo a su propia experiencia.

Después de tantos años trabajando como ayudante de dirección y casting, ¿qué fue lo más difícil al sentarte por primera vez en la silla de directora?
Low. Poder centrarme en “solo dirigir”, sabiendo que mi equipo remaba para que todo saliera perfecto, hizo que pudiera disfrutar de ser directora como una de las experiencias más bonitas de mi vida. Sentarme a ensayar con Claudia, mi actriz, fue precioso, porque pudimos hacer el viaje emocional del personaje juntas y fue como una terapia para las dos. Exploramos sentimientos muy reales que se pueden sentir a través de la pantalla. Y con Jordi, nuestro “maltratador”, que entendió muy bien el peso de su presencia en este corto, ya que a veces, no es necesario ver tanto para poder transmitir lo importante. Quiero hacer mención especial a todo el equipo, ya que sin ellos hubiera sido absolutamente imposible:

Gracias a Ander, mi asistente de dirección, que cogió todas mis ideas locas y las adaptó a un plan de rodaje y me sostuvo y confío en mí más que yo misma. Y a mi segunda asistente, Lluc, por abrirnos las puertas de su casa para poder rodar en un set idéntico al que tenía en mi cabeza.
A mi equipo de cámara Mayans al frente como mi director de fotografía, que transformó todos mis pensamientos en imágenes de una manera preciosa y perfecta. Gabi como asistente, Jaume como foquista y George como gaffer, fueron el combo perfecto para rodar una escena de terror nocturna con una coreografía de luces y enfoques muy chula, consiguiendo todos los recursos necesarios para poder hacerlo que quedara precioso.
A May, mi script, que fue mi ángel de la guarda, cuidando minuciosamente el raccord y haciendo que todo tuviera coherencia. Yo estaba muy preocupada de que todo montara bien, y May se encargó de tranquilizarme durante todo el rodaje.
A Merche y Marta, de arte, recrearon exactamente el lugar donde yo misma me sentía en casa, con todas las cosas que me representaban y donde pude verme reflejada. A Maria, de vestuario, mandó un mensaje muy bonito con ese top morado, color reivindicativo, contrastando con el chandal gris, representando la tristeza. María nos hizo ver que hasta la ropa puede comunicarse y dar un mensaje.

A Joana, de maquillaje, que se encargó de puntos muy clave del corto, ya que la marca en la frente o el sudor cambian la historia por completo. A nuestro equipo de producción Moni, Mónica y Alba, que hicieron que el equipo estuviera cómodo, bien alimentado y con todas las necesidades cubiertas.
A Alejandro, que nos hizo un reportaje BTS precioso, y que gracias a él tenemos recuerdos preciosos del rodaje e imágenes para mostrar lo mucho que nos lo curramos y lo bien que nos lo pasamos. Así como Cristian, que me hizo la foto del cartel en su estudio, captando a la primera todo lo que quería transmitir. Y como dato curioso, la chica del cartel soy yo, quise hacer ese cameo porque este corto es muy personal y es mi manera de firmarlo. También gracias a mis chicos de postproducción.
A Andrés mi montador, nos sentamos juntos y para mí fue ver cómo el puzzle tomaba forma y sentido. Me captó muy bien y muy rápido y fue facilísimo trabajar con él. Después, con el diseño sonoro, también fue un viaje, y de hecho bastante doloroso, porque el sonido es lo que le da sentido y temática al corto.
Berny, mi diseñador de sonido, hizo un trabajo espectacular, que a día de hoy, cada vez que veo el corto, me pone la piel de gallina. Experimentamos con sonidos reales y muy intensos para que el espectador pudiera sentir esa crudeza que queríamos transmitir. Y lo logró. Junto con David que estuvo en el rodaje capturando el sonido directo y Álvaro que hizo la ambientación musical, mi equipo de sonido consiguió crear la atmósfera exacta a la que quería llegar.Y a Jose Bordoy, que me cedió una canción propia y queda perfecta, parece hecha aposta para el corto.
A los de diseño gráfico, Cristian el fotógrafo, que me hizo la foto y el diseño del cartel espectacular, y Ondraede, mi tatuadora, que me hizo los dibujos para los créditos. Y el resultado es impecable.
Y para acabar de darle color a todo, nunca mejor dicho, a mi colorista, Gabi, que le dio al corto ese broche de oro, haciéndolo bello del todo. Gabi hizo un trabajazo increíble, le dedicó muchas muchas horas, nos sentamos juntos muchos días y me ayudó en todo lo que yo ya no controlaba. Cuando lo exportamos, sentí como si hubiera parido a mi primer bebé. Un bebé que espero que crezca y emocione a la gente.

Después de este primer cortometraje y del recorrido que está teniendo, ¿qué tipo de directora sientes que quieres ser? ¿Hay algún género o historia que tengas ganas de explorar en tu siguiente proyecto?
Low. Siento que mi propósito como directora es hacer que todas y cada una de las personas que trabajan conmigo se sientan orgullosas de su trabajo. Creo que si eso pasa, inevitablemente el resultado es un éxito. Y lo hemos podido comprobar con “Yo sí te creo”. Mi mayor preocupación era que mi equipo estuviera satisfecho de haber colaborado conmigo y con este proyecto tan importante para mí, y en parte les debía que saliera todo bien. Y bueno, ni en mis mejores sueños, la verdad. Por esto, ahora que ya he superado ese miedo de lanzarme a la piscina, tengo muchísimas ganas de ponerme con el siguiente y volver a hacer proyectos bonitos con mi gente. Ahora mismo, quiero disfrutar muchísimo de todo lo que nos está dando “Yo sí te creo”, y en cuanto me venga la inspiración, va a ser inevitable rodar mi segundo corto. Y espero que muchos más y, algún día, un largo 🙂
Una entrevista de Alberto Peláez Valtuille para The Second Films.

